Evolución funcional del manejo quirúrgico de las fracturas de columna posterior de meseta tibial en el Hospital Escuela Dr. Alejandro Dávila Bolaños desde enero 2016 a enero 2019

La fractura de la columna posterior representa aproximadamente el 25% de las fracturas de meseta tibial. Es producida por una carga axial proveniente de los cóndilos femorales en la porción posterior de los platillos tibiales, cuando la rodilla se encuentra en algún grado de flexión y rotación femor...

Full description

Main Author: Cuarezma Munguía, Cristiam José
Format: Tesis
Language: Español
Español
Published: 2020
Subjects:
Online Access: http://repositorio.unan.edu.ni/15302/
http://repositorio.unan.edu.ni/15302/1/15302.pdf
http://repositorio.unan.edu.ni/15302/2/cc.jpg
Summary: La fractura de la columna posterior representa aproximadamente el 25% de las fracturas de meseta tibial. Es producida por una carga axial proveniente de los cóndilos femorales en la porción posterior de los platillos tibiales, cuando la rodilla se encuentra en algún grado de flexión y rotación femoral, determinando el hundimiento o cizallamiento del fragmento. Las fuerzas deformantes determinan el compromiso columnar posterolateral (valgo) o posteromedial (varo). Morfológicamente, según diversos estudios, las fracturas de columna posterior son predominantemente coronales. La conminución es un indicador de mal pronóstico ampliamente aceptado6. Está Confirmado que esos 2 factores son predictores estadísticamente. El principio del manejo de toda fractura de platillos tibiales se basa en la reconstrucción anatómica de la superficie articular, restableciendo el eje mecánico y longitud de la tibia en el plano coronal y sagital, asociado a estabilidad absoluta para permitir movilización precoz y evitar el colapso articular. Para poder lograr esos objetivos, es necesario tomar en consideración una evaluación columnar de la articulación y la extensión distal de los rasgos de fractura13. Define como reducción inadecuada: escalones articulares > 2 mm; ángulo tibial medial proximal (ATMP) 95° o 80° y slope tibial 15° o -5°. A estos criterios debemos agregar por su importancia, un ensanchamiento del platillo tibial > 5 mm. Históricamente, las fracturas que afectan la región posterior de los platillos tibiales han sido subestimadas y resueltas de forma inadecuada. Los abordajes quirúrgicos tradicionales no proveen suficiente exposición para lesiones de la columna posterior. El intento de realizar ampliación de esos abordajes (diseñados para lesiones de columnas anterolateral y anteromedial), se puede asociar a la lesión injustificada de partes blandas, extensión del tiempo quirúrgico y complicaciones postoperatorias derivadas de una fijación insuficiente y dificultosa. Los métodos de reducción indirectos están comúnmente asociados a la incongruencia articular. 2 La cirugía en la región posterior de la rodilla puede ser desafiante debido a la presencia de estructuras neurovasculares en riesgo, incluyendo el nervio tibial, la arteria y vena poplítea, el nervio cutáneo sural lateral y medial, el paquete vascular tibial anterior (conocido como trifurcación) y el nervio peroneo común, por lo que es poco utilizado en la práctica habitual. Un conocimiento anatómico detallado de la localización de esas estructuras y sus posibles variantes, es fundamental para un abordaje posterior seguro y exitoso. Múltiples estudios han confirmado la importancia de los abordajes posteriores y su correlación con mejores resultados clínicos En esa situación, una placa de sostén posterior es el constructo biomecánicamente más estable. Los principios del manejo postoperatorio se rigen por las mismas reglas comunes a todas las fracturas de platillos tibiales. Idealmente, lograr rangos de movilidad completo durante las primeras 4 semanas, con restricción de carga de peso en promedio durante 12 semanas, dependiendo de la consolidación (definida radiológicamente como la unión de al menos 3 corticales durante el periodo de seguimiento), y características específicas de cada paciente. En Nicaragua, no se ha estudiado este abordaje para la resolución de este tipo de fractura. En nuestro hospital, se presentan en promedio 4 pacientes al año, en los que se realiza este abordaje. He decidido investigar cual es el resultado funcional posquirúrgico de la técnica, con el objetivo de que sirva de base para la conformación de protocolos de actuación y de esta forma se brinde la mejor atención y resultados a nuestros pacientes.