Análisis de la efectividad de la logística inversa como herramienta de comercio sostenible; caso de estudio: Empresa Bridgestone de Costa Rica durante el periodo 2011-2016

A partir de la década de 1980, la logística se relaciona con la gestión de la cadena de suministro de una empresa. La definición de logística es mucho más amplia, ya que considera temas pertenecientes a decisiones relativas al ámbito de las políticas públicas locales, nacionales e internacionales, c...

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Main Authors: Vargas Castillo, Marilyn Vanessa, Rojas Miranda, Hellen, Núñez Santamaría, Hanzel
Format: Tesis de grado
Language: Español
Published: Alajuela, Costa Rica 2018
Subjects:
Online Access: http://repositorio.utn.ac.cr/handle/123456789/141
Summary: A partir de la década de 1980, la logística se relaciona con la gestión de la cadena de suministro de una empresa. La definición de logística es mucho más amplia, ya que considera temas pertenecientes a decisiones relativas al ámbito de las políticas públicas locales, nacionales e internacionales, como pueden ser las infraestructuras de transporte y las zonas de actividad logística. También la logística se ocupa de temas directamente relacionados con la gestión de la empresa en cuanto a sus clientes, proveedores (logística externa) y sus procesos logísticos relacionados con la producción (logística interna) (Feal, 2008, p.121). Dentro de la cadena de suministros, la logística se aplica en la sucesión de los diferentes eslabones, desde los proveedores hacia los clientes. Por su parte, la logística inversa se proyecta desde los clientes hacia los proveedores. Esto quiere decir que mientras la logística se interesa porque el producto llegue al cliente, la logística inversa se interesa por recuperar los residuos o los productos fuera de uso, así como los embalajes y subproductos que se pueden reutilizar. Al mismo tiempo, gestiona el retorno de las mercancías en la cadena de suministro de la forma más efectiva y económica posible (Zlav, 2013, p 7.). La preocupación por el medio ambiente ha pasado de ser minoritaria a extenderse de una manera notable. Por su parte, la prensa, los políticos, las organizaciones sociales y los científicos, desde hace años, han venido alertando sobre la degradación acelerada que se está provocando en el planeta. La conciencia social sobre el medio ambiente ha impuesto una base moral con el propósito de que las empresas asuman dicha responsabilidad social. Una fuente de mejora indudable es la relacionada con la logística y los nuevos retos que plantean la recuperación de material por reusar o reciclar. Toda la problemática que rodea estas decisiones se ha venido denominando logística inversa, ya que supone canalizar un nuevo flujo desde el consumidor hacia el fabricante. Poco a poco, las empresas han comprendido que no solo el apartado legal o social permite el auge de esta actividad, sino también los altos beneficios que esta brinda; sobre todo para aquellas empresas dedicadas a la logística inversa, ya que es una actividad que se suele subcontratar, debido a su complejidad, no solo en cuanto a gestión, sino también por tratarse de una obligación ante la ley. El sentido de la logística inversa va desde el cliente hacia el proveedor. Se debe tener en cuenta que el camino es mucho más complejo de esa manera que cuando ocurre en el sentido contrario, sobre todo porque en este último solamente existe un camino por seguir: hacer llegar el producto desde el proveedor hasta el cliente. Por su parte, en la logística inversa se pueden contabilizar hasta seis caminos diferentes. En cuanto a los subproductos, estos pueden ser recuperados para darles un nuevo uso, para implementar la reutilización, o bien para arreglarlos con el fin de que funcionen una vez más. También se pueden reparar o se puede optar por devolver el valor que tenían por medio de nuevas tecnologías, así como aplicar la restauración. Los anteriores son tres caminos distintos de la actividad de logística inversa, pero existen, al menos, otros tres: los subproductos son recuperados para fabricar algo nuevo o tal vez sus piezas se reaprovechen para recomponer el producto de donde provienen. Además, es posible la refabricación y la canalización, es decir, los residuos se utilizan como materia prima en otro proceso productivo. Igualmente, el reciclaje es una opción, o bien se acaba con su vida, esto último, a veces, permite aprovecharlos para producir energía. Finalmente, se puede optar por el vertedero o la incineración (Zlav, 2013, p 13).