Efectos residuales clínicos, estabilizados vía posterior, por patologías inestables de columna vertebral. Hospital Escuela Antonio Lenin Fonseca. Enero 2015 Diciembre 2016

Una vez diagnosticado el cuadro de inestabilidad lumbar, se ha de plantear el tratamiento quirúrgico. Esto es debido a que, a diferencia de los cuadros de hernia discal, el cuadro clínico de inestabilidad no suele ceder con tratamiento médico conservador. Aunque con rehabilitación adecuada se puede...

Full description

Main Author: Alvarez Monterrey, Maria Shalimar
Format: Tesis
Language: Español
Español
Published: 2017
Subjects:
Online Access: http://repositorio.unan.edu.ni/4471/
http://repositorio.unan.edu.ni/4471/1/96925.pdf
http://repositorio.unan.edu.ni/4471/2/cc.jpg
Summary: Una vez diagnosticado el cuadro de inestabilidad lumbar, se ha de plantear el tratamiento quirúrgico. Esto es debido a que, a diferencia de los cuadros de hernia discal, el cuadro clínico de inestabilidad no suele ceder con tratamiento médico conservador. Aunque con rehabilitación adecuada se puede detener el proceso durante un cierto tiempo. La intervención ha de ser diseñada adaptándose al problema y situación de cada paciente. El objetivo ha de ser la liberación de las estructuras nerviosas comprimidas y fijar las vértebras afectadas, todo ello con la menor agresión quirúrgica posible. En la actualidad hay dos tipos de intervenciones quirúrgicas que permiten fijar dos vértebras y dejarlas inmóviles: 1. – Fijación con tornillos transpediculares. A lo que se puede añadir una artrodesis o fusión de las apófisis transversas con injerto óseo del propio individuo o sustitutos de hueso. 2. – Artrodesis o fusión intersomática.- Por vía anterior o posterior, utilizando injerto óseo sólo o soportado dentro de una caja o cilindro metálico. Estas intervenciones pueden ir precedidas de las técnicas ya descritas de laminectomía, microdiscectomía u otros tipos de actuaciones que van dirigidas a descomprimir el componente nervioso afectado. El cirujano, en este tipo de pacientes con estas patologías tan complejas ha de proceder a su estudio detenido y diseñar una intervención adaptada a cada caso, utilizando las posibilidades quirúrgicas que se han referido previamente. FIJACIÓN CON TORNILLOS TRANSPEDICULARES Consiste en la introducción a través de los pedículos vertebrales de sendos tornillos fabricados en titanio (no dificultan la realización de una resonancia magnética de control posquirúrgico). Las cabezas de los tornillos pediculares de cada lado se unen con barras del mismo material, lo que fija de forma muy firme las vértebras. Información al paciente-patología de la columna vertebral-inestabilidad lumbar-esquema-colocación-tornillos-transpediculares Información al paciente-patología de la columna vertebral-inestabilidad lumbar-rx-colocación-tornillos-transpediculares Esquema y Rx de control de colocación de tornillos transpediculares Para ayudar a la fijación y permitir que la carga no la soporte solamente el material implantado, en ocasiones se coloca hueso del propio paciente o material similar, en la parte más lateral de las vértebras (sobre las apófisis transversas), de forma que se consigue la fusión o artrodesis de las estructuras laterales de las vértebras y se solidariza esta nueva masa ósea con las barras que hacen la fijación. Información al paciente-patología de la columna vertebral-inestabilidad lumbar-esquema-disposición-tornillos. Esquema y TAC de control de la disposición de los tornillos El abordaje quirúrgico se realiza a través de una incisión lineal en la espalda, que sigue la línea de la columna, a la altura donde se encuentran las vértebras inestables. Todo ello bajo control de rayos X durante toda la intervención quirúrgica. 6 Aunque en múltiples ocasiones la implantación de estos sistemas de fijación va precedida de la realización de una laminectomía o de una microdiscectomía, la apertura quirúrgica precisa ser más amplia, tanto a lo largo como a lo ancho de la columna. ARTRODESIS O FUSIÓN INTERSOMÁTICA Consiste en la interposición de hueso entre los cuerpos vertebrales de vértebras adyacentes, con la idea de fusionarlos. Por vía posterior.- Se puede hacer el acto quirúrgico de la laminectomía y/o implantación de tornillos transpediculares. Consiste en la introducción de material óseo, sólo o dentro de cajas o cilindros metálicos, introducidos en el espacio ínter somático una vez extirpado el disco intervertebral, utilizando injerto óseo sólo o soportado dentro de una caja o cilindro metálico. El tipo de intervención quirúrgica más apropiada para la estenosis lumbar es la laminectomía, completada con la foraminotomía (ampliación de los agujeros de conjunción, por donde pasan las raíces nerviosas. Sólo en caso de inestabilidad comprobada o porque haya riesgo de provocarla (por la necesidad de realizar una laminectomía amplia, que afecta a las articulaciones interapofisarias), se completará la intervención mediante una fijación instrumentada. Por regla general, los resultados de las intervenciones por estenosis del canal lumbar tienen unos resultados excelentes o buenos en la mayoría de los casos. El fracaso de las intervenciones quirúrgicas se debe fundamentalmente a: 7 – Indicación quirúrgica no adecuada – Patología compleja de columna vertebral sobreañadida a la estenosis lumbar (escoliosis, osteoporosis…). – Complicaciones Es raro que, como consecuencia de la intervención quirúrgica, a causa de una complicación, queden secuelas neurológicas permanentes Puede ocurrir que, a pesar de una intervención adecuadamente indicada y realizada, persista el dolor que invalide a la persona para realizar su vida habitual. Las causas de este síndrome de dolor lumbar posquirúrgico son muy variadas. Van desde el atrapamiento de una raíz nerviosa o de todo el saco dural por una cicatrización anómala, a la aparición de inestabilidad lumbar o a fenómenos psicológicos o cuadros de “neurosis de renta” que llevan a la persona que trabaja por cuenta ajena a serle imposible reanudar su vida laboral normal. En este síndrome de dolor lumbar pos-quirúrgico se ha de extremar la precaución y los medios diagnósticos de la causa que lo produce. Una nueva intervención quirúrgica realizada a ciegas y sin fundamento tiene unas altas posibilidades de no solventar el problema, pero sí de agravarlo.