La oferta de alimentos livianos como una opción para el consumidor con sobrepeso y obesidad

En 1997, la Organización Mundial de la Salud (OMS)1, declaró a la obesidad una epidemia global, considerándola una seria amenaza para la salud pública; porque aumenta el riesgo de padecer enfermedades tales como: diabetes tipo II, enfermedad cardiovascular, hipertensión, ataque cardíaco y ciertos ti...

Descripción completa

Autor Principal: Lizano Gutiérrez, María Gabriela
Formato: Otro
Idioma: Español
Publicado: 2013
Materias:
Acceso en línea: http://repositorio.uned.ac.cr/reuned/handle/120809/808
Sumario: En 1997, la Organización Mundial de la Salud (OMS)1, declaró a la obesidad una epidemia global, considerándola una seria amenaza para la salud pública; porque aumenta el riesgo de padecer enfermedades tales como: diabetes tipo II, enfermedad cardiovascular, hipertensión, ataque cardíaco y ciertos tipos de cáncer; dentro de un proceso que va acompañado del deterioro en la calidad de vida de las personas. Se estima que en el mundo hay más de un billón de personas con sobrepeso y al menos 300 millones de personas declaradas clínicamente obesas (WHO, 2005). Esta enfermedad afecta a individuos de todas las edades y grupos socioeconómicos. Por ejemplo, se estima que, en Estados Unidos de América, el 65 por ciento de las personas tienen sobrepeso y un 31 por ciento son obesos, además, el 16 por ciento de los niños y jóvenes entre 6 y 19 años padecen sobrepeso2. En México, entre 1988 y 1999, los casos de obesidad casi se triplicaron; pasando del 9 por ciento a un 24 por ciento3; incluso, según un informe reciente de la Secretaría de Salud de ese país, seis de cada diez mexicanos padecen de sobrepeso, cifra que lo convierte en el sexto país del mundo, en este aspecto (La Nación, 2005). En Costa Rica, se estima que seis de cada diez costarricenses, de entre 20 y 64 años de edad, sufren algún grado de obesidad, siendo este dato bastante elevado (Vinocour, 2005). El aumento en la prevalencia de la obesidad durante las últimas décadas, se atribuye, más que a la predisposición genética, a profundos cambios en el estilo de vida, por ejemplo: el balance de energía - que depende de la ingesta de calorías y la actividad física - ha sido muy alterado por diversos factores, como: crecimiento económico, urbanización, modernización, mayores demandas laborales y globalización. A estos factores se unen la amplia oferta en el mercado de alimentos preparados; lapreferencia del consumidor por dietas altas en grasas saturadas y azúcares; el sedentarismo asociado al uso de vehículos y otros medios de transporte, el uso de mueva tecnología en el trabajo y en el hogar y la preferencia por pasatiempos pasivos y sedentarios, como ver televisión y practicar videojuegos.