El proceso de desconcentración de hospitales y clínicas de la Caja Costarricense del Seguro Social y sus implicaciones sobre el sector laboral

La protección de los integrantes de una sociedad frente a situaciones consideradas capaces de generar grandes desequilibrios, constituye uno de los factores recurrentes en los últimos cien años, ya que en etapas previas la forma por excelencia utilizada para afrontar necesidades de este tipo consist...

Descripción completa

Autor Principal: Brenes Retana, Juan Carlos
Formato: Otro
Idioma: Español
Publicado: 2015
Materias:
Acceso en línea: http://repositorio.uned.ac.cr/reuned/handle/120809/1414
Sumario: La protección de los integrantes de una sociedad frente a situaciones consideradas capaces de generar grandes desequilibrios, constituye uno de los factores recurrentes en los últimos cien años, ya que en etapas previas la forma por excelencia utilizada para afrontar necesidades de este tipo consistió en la “caridad”. Factores como la atención en salud, la pérdida de ingresos como consecuencia de la enfermedad, los accidentes en el trabajo y sus consecuencias tanto en lo físico como en lo económico así como, el sostenimiento de las personas cuando por motivos de edad carezcan de capacidad para participar en los procesos productivos, resumen los principales desequilibrios y que históricamente se sintetizan en el siguiente panorama: “Al comienzo de este siglo, pocos trabajadores tenían la seguridad de una pensión de vejez. En los países desarrollados, la mayoría de esos trabajadores fallecían pronto o trabajaban hasta bien avanzados la década de los 60 años de edad, pasaban su breve periodo de jubilación con sus hijos y luego fallecían al llegar a los 70 años de edad. Ser anciano significaba, en general, ser pobre. Estar discapacitado significaba que la pobreza comenzaba pronto. Sobrevivir al sostén de familia que percibía los ingresos implicaba que la pobreza duraría más tiempo. La falta de ayuda de los hijos suponía la dependencia de la caridad o una ayuda pública mínima. Para los países en desarrollo y los países de ingresos medios, la situación era mucho peor. Los ingresos estaban muy cerca del nivel de subsistencia y la capacidad de los hijos para ayudar a los padres era menor: los fallecimientos se producían antes y la vida era desagradable, violenta y corta. Pero, hacia finales de este siglo, las cosas iban a modificarse radicalmente...”1. El cambio radical ocurría con la creación de un instrumento para enfrentar las situaciones de desequilibrio en una sociedad: los seguros sociales, con los cuales surge el concepto de riesgo social para simbolizar aquellos hechos en una sociedad frente a los cuales la persona requiere protección, siendo el seguro social el medio para recibir la atención requerida.