El clima a sotavento de las montañas de Costa Rica

Las montañas y cordilleras de Costa Rica actúan como un obstáculo al viento Alisio predominante produciendo condiciones climáticas contrastantes entre ambas vertientes (Pacífico y Caribe). Las regiones a sotavento, en relación con el viento Alisio, de las cordilleras Volcánica Central, Tilarán y Gua...

Descripción completa

Autores Principales: Campos, Max, Castro, Vilma
Formato: Artículo científico
Idioma: Español
Publicado: Tópicos Meteorológicos N°2 2011
Materias:
Acceso en línea: http://hdl.handle.net/10669/551
Sumario: Las montañas y cordilleras de Costa Rica actúan como un obstáculo al viento Alisio predominante produciendo condiciones climáticas contrastantes entre ambas vertientes (Pacífico y Caribe). Las regiones a sotavento, en relación con el viento Alisio, de las cordilleras Volcánica Central, Tilarán y Guanacaste, presentan una reducción notable en la precipitación, comparada con la recibida a barlovento, principalmente cuando el viento Alisio es fuerte. Sin embargo, los pasos de montaña permiten el transporte de humedad desde la Vertiente Caribe, afectando las distribuciones de nubosidad, humedad, lluvia y temperatura. La relación viento-topografía, juega un papel importante en el clima de las regiones a sotavento. El viento se acelera al canalizarse a través de los pasos de La Palma y Cañón del Reventazón, estimándose una velocidad teórica mayor en el Valle Central Oriental. La ocurrencia de ondas de montaña en estas regiones a sotavento es otra característica de las relaciones viento y orografía. La distribución temporal de la lluvia varía desde el tipo Pacífico hasta el tipo Caribe, de acuerdo a la ubicación geográfica de la estación (valle, montaña o depresión). La cantidad de lluvia anual varía, observándose fuertes gradientes en las proximidades de los pasos. La disminución de la temperatura en superficie con la elevación, en estas regiones, es de aproximadamente 6°C por cada kilómetro, su fluctuación anual es menos que 5°C. La humedad del aire no presenta efectos locales tan contrastantes como en otros elementos del clima, la amplitud anual depende, en mayor medida, de la fluctuación anual de la temperatura, así como de la existencia de una estación seca, más que de la orografía.