Imágenes con el radar de penetración terrestre en la tefroestratigrafía reciente de los volcanes Poás e Irazú, Costa Rica

El Radar de Penetración Terrestre (GPR) ha demostrado ser una herramienta útil para el mapeo geométrico y el espesor de depósitos volcánicos de caída volcánica, oleadas, flujos granulares y lahares. Sin embargo, el éxito de estudios con GPR es muy dependiente de las propiedades del suelo y la natura...

Descripción completa

Autores Principales: Kruse, Sarah, Mora Amador, Raúl, Ramírez, Carlos, Alvarado Induni, Guillermo E.
Formato: Artículo
Idioma: Español
Publicado: Universidad de Costa Rica 2010
Acceso en línea: http://revistas.ucr.ac.cr/index.php/geologica/article/view/3460
http://hdl.handle.net/10669/22626
Sumario: El Radar de Penetración Terrestre (GPR) ha demostrado ser una herramienta útil para el mapeo geométrico y el espesor de depósitos volcánicos de caída volcánica, oleadas, flujos granulares y lahares. Sin embargo, el éxito de estudios con GPR es muy dependiente de las propiedades del suelo y la naturaleza de las capas estratigráficas. La utilidad del método en un sitio particular puede ser difícil de predecir. A pequeña escala (decenas a centenas de metros), los estudios de la prueba con el GPR muestra que los rasgos geológicos de interés pueden ser resueltos hasta una profundidad de 20 m en ambos volcanes de Costa Rica, Poás e Irazú. Las frecuencias de las antenas usadas en este estudio piloto, 50 MHz, 100 MHz, y 200 MHz, producen longitudes de onda demasiado largas para identificar la mayoría de las capas individuales (mm a cm de espesor) en los depósitos de caída y oleadas cercanos a la superficie. No obstante, estos perfiles de GPR claramente muestran las características de las capas e identifica algunos contactos distintivos a profundidad, particularmente la base de los depósitos intracratéricos de las erupciones del Irazú en 1963-1965. En el Irazú, los perfiles de GPR también confirman observaciones del campo que los depósitos de oleadas de 1963-65 se adelgazan de forma consistente con la distancia al borde del cráter, mientras que los paquetes de 1723 y más antiguos, muestran un espesor uniforme o un espesor creciente con la distancia del borde del cráter, sugiriendo un re-trabajo o flujo reverso de las oleadas que se devuelven al chocar contra la pared de la caldera de Playa Hermosa. En el Poás, las reflecciones significativas se presentan a profundidades por debajo de 2 m en los perfiles cerca del cráter principal, pero la falta de observaciones cercanas en la estratigrafía evita una mejor interpretación geológica. Los perfiles de prueba en ambos volcanes también muestran claramente difracciones producidas por bloques en el orden a 5 cm o más en diámetro enclavados en los depósitos superficiales, así como la evidencia de deformación bajo los bloques. La resolución de los bloques disminuye con la profundidad, presumiblemente debido a la pérdida inherente en la resolución lateral con la distancia de viaje de la onda y a la dispersión claramente observada (pérdida de altas frecuencias). Estudios futuros, particularmente con antenas de más alta frecuencia en Poás, podrían ser útiles para correlacionar las unidades depositacionales entre los diferentes afloramientos y para visualizar la distribución de bloques o bombas en depósitos en los primeros metros.