LUCEM ASPICIO: ME DIRIJO HACIA LA LUZ

“El hombre –escribió Ortega y Gasset–no tiene naturaleza, lo que tiene es historia”. Si pretendemos conocer la naturaleza de una institución, será preciso enhebrarnos por su historia, beber en las fuentes que nutrieron sus primeros pasos, sentir los balbuceos que han podido llegar hasta nosotros, lo...

Descripción completa

Autor Principal: Martínez Merino, Javier
Formato: Artículo
Idioma: Español
Publicado: Universidad de Costa Rica 2011
Acceso en línea: http://revistas.ucr.ac.cr/index.php/intersedes/article/view/779
http://hdl.handle.net/10669/20482
Sumario: “El hombre –escribió Ortega y Gasset–no tiene naturaleza, lo que tiene es historia”. Si pretendemos conocer la naturaleza de una institución, será preciso enhebrarnos por su historia, beber en las fuentes que nutrieron sus primeros pasos, sentir los balbuceos que han podido llegar hasta nosotros, los miedos que obligaron a sus primeros miembros a constituir la institución; las necesidades, como el pan que nos nutre, que satisficieron en esta institución hasta el punto de llamarla: ALMA MATER. Nuestra ALMA MATER, la universidad, es la institución más antigua de occidente, después de la iglesia católica. Para conocerla será preciso penetrar por los recovecos de los siglos oscuros de la Edad Media, cuando nace, allá por el siglo XII.