El manejo histórico de los recursos hídricos en Costa Rica con énfasis en el periodo indígena y en los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX.

El agua ha sido utilizada históricamente en nuestro medio para la preparación de alimentos, aseo personal, transporte o para la recreación. Fue un recurso natural indispensable para los aborígenes y, más adelante, durante la colonia, fue un recurso imprescindible para la incipiente actividad ganader...

Descripción completa

Autor Principal: Vargas Sanabria, Asdrúbal
Formato: Artículo
Idioma: Español
Publicado: Universidad de Costa Rica 2012
Acceso en línea: http://revistas.ucr.ac.cr/index.php/anuario/article/view/1877
http://hdl.handle.net/10669/18384
Sumario: El agua ha sido utilizada históricamente en nuestro medio para la preparación de alimentos, aseo personal, transporte o para la recreación. Fue un recurso natural indispensable para los aborígenes y, más adelante, durante la colonia, fue un recurso imprescindible para la incipiente actividad ganadera. Sin embargo, se nota un cambio en la dimensión del aprovechamiento del agua, pues paso de ser un elemento adorado como un dios y se convirtió en un recurso subordinado a las necesidades de los habitantes. En el siglo XVII el agua se utilizaba para abastecimiento doméstico, cría de ganado y la agricultura. Durante el siglo XVIII se desarrolló con mayor vigor la hacienda ganadera en la región del Pacífico Norte, mientras que en el Valle Central se impuso un tipo de estructura agrícola denominada Chacra, ambas dependían del agua de los ríos o quebradas para su funcionamiento. Durante el siglo XIX, el agua fue utilizada en el proceso de manufactura del café y el banano y en el proceso minero de lavado del oro. Además, sirvió como medio de transporte durante el proceso de colonización de la zona Norte y para generar energía eléctrica. A pesar de los beneficios, el desarrollo agrícola y la falta de conciencia de la población provocó un deterioro de los recursos hídricos, en especial de las aguas superficiales. El agua fue en varios ocasiones agente de muerte al ser portadora de bacterias como el cólera, que en 1856 causó casi 10 000 muertes.