JUSTICIA MEDIATICA

Bien se podría afirmar que la Justicia Mediática es uno de los problemas más implicantes y a la vez desatendidos de la realidad democrática contemporánea. De la procesión consistente en el demos-kratos se van marginando progresivamente la administración de justicia –entiéndase: de orden por lo que i...

Descripción completa

Autor Principal: Barahona Krüger, Pablo
Formato: Artículo
Idioma: Español
Publicado: Universidad de Costa Rica 2014
Materias:
Acceso en línea: http://revistas.ucr.ac.cr/index.php/iusdoctrina/article/view/13560
http://hdl.handle.net/10669/18038
Sumario: Bien se podría afirmar que la Justicia Mediática es uno de los problemas más implicantes y a la vez desatendidos de la realidad democrática contemporánea. De la procesión consistente en el demos-kratos se van marginando progresivamente la administración de justicia –entiéndase: de orden por lo que infra se tratará- formal, el mandato legislativa, y muy particularmente la distribución de poderes sobre la que, desde mucho antes de Montesquieu, descansa todo sistema de pesos y contrapesos, cuyo desbalance tiende, indefectiblemente, hacia el desorden en cualquiera de sus dos expresiones: anarquismo o autoritarismo.Lejos de toda sospecha innecesaria y más bien desde una aproximación epistemológica, se ensaya este aporte de univocidad con la intención de motivar la discusión necesaria e inevitable relativa a la incidencia de la opinión pública, que a su vez es creada y en ocasiones hasta suplantada por los medios masivos de comunicación, sobre la administración de "justicia".Interesa aquí, el traslape de dos roles profesionales socialmente importantes en tanto cohesionadores –o no-: el juez y el periodista.La penetración de la tecnología como medio de largo e íntimo alcance acentúa la influencia y hasta alteración de ámbitos de acción pública y privada, siendo que las empresas comunicadoras propenden a la deslegitimación y al consecuente debilitamiento de las estructuras públicas visibles y la potenciación de los periodistas como nuevos agentes socializadores, e incluso, más allá, promotores del orden y hasta de la intelectualidad.La tensión básica entre el derecho a la información y otro fundamento de la humanidad, cual es el honor de cada persona, se trata aquí in extenso, considerando de paso el problema de las problemáticas exacerbadas por el cálculo mediático y mediatizado de quienes sin medir consecuencias, propenden a criminalizar al margen del código penal y a "impunizar" o lo que es igual: a crear círculos intocables, al margen del código procesal penal y la ética más cauta.