Prácticas de conservación de suelos en sistemas de cultivo maiz - frijol en Cuba.

Se realizaron dos ensayos en segmentos de microcuencas en condiciones de producción de la Provincia de Pinar del Río: uno en Campo Hermoso y el otro en La Comunidad La Leña, Cuba. En ambas localidades se rotó el frijol variedad Bat 304 y Tomeguin 93, seguidos de maíz asociado con Mucuna deeringianum...

Descripción completa

Autores Principales: Alfonso, Claro A., Riverol, Mario, Porras, Pedro, Cabrera, Eduardo, Monedero, Milagros
Formato: Artículo
Idioma: Español
Publicado: Universidad de Costa Rica 2014
Acceso en línea: http://revistas.ucr.ac.cr/index.php/agromeso/article/view/17309
http://hdl.handle.net/10669/17656
Sumario: Se realizaron dos ensayos en segmentos de microcuencas en condiciones de producción de la Provincia de Pinar del Río: uno en Campo Hermoso y el otro en La Comunidad La Leña, Cuba. En ambas localidades se rotó el frijol variedad Bat 304 y Tomeguin 93, seguidos de maíz asociado con Mucuna deeringianum y se establecieron bordes de desagüe protegidos con barreras vivas de Leucaena leucocephala y Gliricidia sepium. Las pérdidas de suelos se estimaron en piscinas de sedimentación y limnígrafos Valday en Campo Hermoso y en el caso de La Leña sólo se determinaron las variaciones de la pendiente y el espesor máximo de sedimentos (EMS) al final de cada ciclo. El suelo fue un Ferralítico Cuarcítico (Ultisol), la fertilización se realizó de acuerdo a sus reservas, la preparación y labores culturales con tracción animal. Los resultados al cabo de cinco años mostraron una reducción en las pérdidas de suelos por debajo del umbral permisible (5 t/ha), aumento de la altura de las terrazas debido a los sedimentos acumulados, mayor disponibilidad de agua en la sección receptora, mayor cobertura en el período lluvioso, disminución del efecto erosivo de la lluvia, reciclaje de nutrimentos a través de los abonos verdes e incremento de los rendimientos respecto a las áreas donde no se realizaron prácticas de manejo. Se concluyó que el manejo integrado de los diferentes factores en laderas con pendientes mayores de 5%, es necesario para la conservación de suelos y agua.