Fenología productiva y nutricional de maíz para la producción de forraje.

El experimento se llevó a cabo en la Estación Experimental “Alfredo Volio Mata” de la Universidad de Costa Rica. Se empleó semilla de maíz criolla forrajera. Alos 37 días de edad se realizó el primer muestreo de plantas y los siguientes se efectuaron cada 14 días hasta los 149 días de edad. Se deter...

Descripción completa

Autores Principales: Amador R., Ana Lorena, Boschini Figueroa, Carlos
Formato: Artículo
Idioma: Español
Publicado: Universidad de Costa Rica 2014
Acceso en línea: http://revistas.ucr.ac.cr/index.php/agromeso/article/view/17362
http://hdl.handle.net/10669/17500
Sumario: El experimento se llevó a cabo en la Estación Experimental “Alfredo Volio Mata” de la Universidad de Costa Rica. Se empleó semilla de maíz criolla forrajera. Alos 37 días de edad se realizó el primer muestreo de plantas y los siguientes se efectuaron cada 14 días hasta los 149 días de edad. Se determinó el contenido de materia seca, la proteína cruda, las cenizas totales, la fibra neutro detergente (FND), la fibra ácido detergente (FAD) y la lignina así como los valores de hemicelulosa y celulosa.  Antes de los 65 días de crecimiento, la producción de hojas fue superior a la de tallo. Posterior a esta edad, la planta fue mayor productora de tallo. Las flores emergieron después de los 100 días y ellas tuvieron un alto contenido de materia seca, contribuyendo poco en el rendimiento global del cultivo. Alos 120 días, la producción de materia seca en las mazorcas fue ligeramente mayor a la acumulada por las hojas. El contenido de materia seca en el tallo, antes de los 120 días, y en la hoja antes de los 80 días fue bajo, para ser empleado como forraje en la alimentación del ganado. El contenido de proteína cruda comenzó a decrecer drásticamente a los 65 días en el tallo y a los 90 días en la hoja. Sólo en los primeros 50 días de crecimiento, la pared celular de los tallos fue menor a 50%. El contenido de cenizas fue mayor en el tallo que en la hoja en los primeros 90 días. Por las cualidades fenológicas observadas y la concentración de nutrientes en tallos y hojas, se recomienda la cosecha y el aprovechamiento del forraje de maíz entre 80 y 90 días de crecimiento. En edades posteriores, se puede obtener el beneficio de un mayor tonelaje por unidad de superficie, sacrificando la calidad nutricional.